Para Dan Halbert el camino a Tycho comenzó en la universidad, cuando Lissa Lenz le pidió prestado su ordenador. El de ella se habÃa estropeado, y a menos que pudiese usar otro reprobarÃa su proyecto de fin de trimestre. No habÃa nadie a quien se atreviera a pedÃrselo, excepto Dan.
Esto puso a Dan en un dilema. TenÃa que ayudarle, pero si le prestaba su ordenador ella podrÃa leer sus libros. Dejando de lado el riesgo de ir a la cárcel durante muchos años por dejar a otra persona leer sus libros, la simple idea le sorprendió al principio. Como a todo el mundo, se le habÃa enseñado desde la escuela primaria que compartir libros era algo malo y desagradable, algo que sólo los piratas harÃan….[continúa]
Este es un fragmento de la lectura recomendada de hoy, El derecho a Leer de Richard Stallman en el cual nos hace una referencia de las consecuencias que traerÃa si es que la propuesta del Business Software Alliance prospera en cuanto a patentar software.
Richard Stallman se adelanta al tiempo (año 2096) y nos comenta una sencilla pero escabrosa anécdota de dos jóvenes universitarios incapacitados de compartir una computadora por el simple hecho de que al leer un libro podrÃan ser encarcelados, vaya que de sólo imaginarlo se me ponÃa la piel de gallina, espero nunca llegue aquel vaticinio.Cabe resaltar que este texto es parte de la filosofÃa del proyecto GNU y alienta a los seguidores del software libre a fomentar el uso de herramientas de uso libre.
Según concluye el mismo Richard, el derecho a leer es una batalla que se está librando hoy en dÃa. Nuestra forma de vida actual podrÃa tardar 50 años en desvanecerse, pero muchas de las leyes y prácticas descritas en el texto ya han sido propuestas, o por la administración norteamericana o por las editoriales.