La noche del sábado 20 de diciembre, justo presto a descansar luego de todo un día de celebración a la antesala de mi cumpleaños y celebrando el mismo día otro evento importante, un familiar muy cercano a mi, se vió alertado por una llamada telefónica realizada a medianoche en la que le advertían que me habían secuestrado y solicitaban recompensa. No pretendo contar los detalles de la negocioación, porque lo que viene es más interesante.
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